04 mayo 2007

ALIMENTACION SALUDABLE


Cómo tratar bien al organismo

ESTA ES LA ÉPOCA DE AUMENTAR LOS CUIDADOS

Sin ellas no hay energía. Sin ellas no hay fuerza vital. Se podría decir que son la esencia misma de los procesos de la vida... Son las vitaminas, sustancias que están en pequeñísimas cantidades en nuestro organismo y que por esa razón pertenecen al grupo de los llamados micronutrientes.
Desconocidas hasta hace muy poco, hoy en día son la base de la nutrición más avanzada.
Fueron descubiertas en 1911 por el químico polaco-estadounidense Casimir Funk, quien acuñó el término que deriva del latín: “Vita”, que significa vida y “amin” que se refiere a un grupo de compuestos nitrogenados.

Utilidades

El cuerpo humano sólo produce la vitamina D por exposición al sol y pequeñas cantidades de vitamina K, B1, B12 y B9, que se forman en la flora intestinal.
Las vitaminas deben ser aportadas permanentemente a través de la alimentación. Intervienen en todas las funciones metabólicas del organismo relacionadas con la asimilación de los hidratos de carbono, grasas y proteínas.
Metabolismo significa ingerir alimentos, transformarlos en energía, construir materia orgánica y desechar el excedente.
El metabolismo regula la formación, generación y destrucción de las células, por lo tanto ordena el crecimiento y el envejecimiento de nuestro cuerpo.
Todos estos procesos se hacen mediante las vitaminas que intervienen en forma de enzimas y coenzimas.

Recetas beneficiosas

ENSALADA “LENA”
Palta cortada en cubos, 1
Manzana verde en cubos, 1
Blanco de apio picado, 1
Zanahoria rallada, 1
Nuez picada, ¼ taza
Aceite, limón, sal y pimienta a gusto
PREPARACIÓN
Mezclar en un recipiente todos los ingredientes y condimentar a gusto.

SALSA ORIGINAL PARA FIDEOS
Coliflor en trozos, ½
Zanahorias en rodajas finas, 2
Ajo, 1
Aceite de maíz o de oliva, cuarto de taza
Sal y pimienta a gusto
PREPARACIÓN
Rehogar el ajo con 2 cucharadas de aceite. Agregar la zanahoria y luego la coliflor y cocinar hasta que esté apenas blando. Retirar, agregar el resto del aceite, condimentar y mezclar con los fideos, preferentemente integrales. Espolvorear con queso rallado.



Fuente: Salud Integral

02 mayo 2007

SALUD

Resultados de un estudio comparativo realizado en Estados Unidos
Con menos sal se reduce un
25% el riesgo cardíaco

Los especialistas destacan que no es necesario evitar el sodio, sino reducir la cantidad utilizada en la preparación de las comidas y estar atento a la composición
de los alimentos. La posibilidad de gozar de una mejor salud cardiovascular redunda en beneficios a largo plazo.

El consumo de sal está en la mira de los cardiólogos hace años, debido al destacado papel que esta sustancia juega a la hora de medir el incremento en el nivel de presión arterial, uno de los principales factores de riesgo cardiovascular.
No obstante, los investigadores de la Escuela Médica de Harvard en Boston, Estados Unidos, fueron más allá al determinar que consumiendo menos sal no sólo es posible tener niveles más bajos de presión arterial, sino también disminuir el riesgo cardíaco un 25 por ciento.

Explicaciones

Para el estudio, que fue financiado por en Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés), los profesionales analizaron los datos y antecedentes de más de tres mil personas involucradas, aleatoriamente, en tratamientos médicos basados en dietas de bajo contenido de sodio, así como también en regímenes en los cuales podían consumir la cantidad de sal deseada. A través de la comparación de los datos obtenidos, pudieron determinar el efecto de la disminución del consumo en la salud cardíaca.
“Hallamos que los participantes cuyo nivel de presión arterial se encontraba en el límite de lo recomendado, pero redujeron el consumo de alimentos con sal entre 25 y 35 por ciento, lograron disminuir el riesgo cardíaco en un 25 por ciento. Además, determinamos que el efecto de lograr una mejor salud cardiovascular es a largo plazo, dado que 10 y 15 años después continúan capitalizándose los beneficios”, expresó la doctora Nancy Cook, líder del estudio cuyas conclusiones forman parte de la reciente edición de la publicación especializada British Medical Journal (BMJ).

En America Latina
El doctor Julio Vallejos, cardiólogo, coordinador del Departamento de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares del Instituto de Cardiología de Corrientes, Argentina, destacó la importancia de disminuir la cantidad de sal consumida, como medida preventiva: "Es absolutamente necesario que una persona cuyo nivel de presión arterial está 'en el límite', disminuya o evite el consumo de sodio. Esta es una de las primeras medidas que se implementan y forma parte del tratamiento higiénico-dietético que se realiza, al margen del farmacológico. Otras de las recomendaciones, además de normalizar la ingesta de sal, son: bajar de peso y realizar actividad física. Si bien estas herramientas forman parte de un contexto, el impacto que tienen sobre la salud cardiovascular es muy importante".
De acuerdo con el doctor Vallejos, quienes tienen niveles de presión más allá de lo recomendado, "deben disminuir el consumo de sal para poder empezar a hablar de un tratamiento".

En las mujeres

Durante el embarazo es sumamente importante cuidar el consumo de sal pues la calcificación de los vasos sanguíneos del corazón, proceso asociado con la aterosclerosis, contribuye a la obstrucción de las arterias durante y después del embarazo.
"Aunque la hipertensión del embarazo suele ser transitoria y revertirse una vez que se produce el parto, hay algunos casos en los cuales este proceso no se cumple del todo. Cuando eso sucede, evidentemente estamos frente a un cuadro que ya existía pero fue descubierto durante la gestación como consecuencia, generalmente, de la gran cantidad de controles a los que las mujeres se someten durante ese período. Cuando la situación no se normaliza después del alumbramiento, el riesgo de sufrir problemas a futuro, se incrementa", explicó a la agencia Pro-Salud News el doctor Leonardo Mezzabotta, médico de planta del Hospital Cosme Argerich de Buenos Aires.


Para mayor información:
- British Medical Journal (BMJ): http://www.bmj.com
- Nacional Heart, Lung and Blood Institute: http://www.nhlbi.nih.gov

NUTRICIÓN SALUDABLE

La acerola cura el estrés y
combate el reuma

UN TESORO NATURAL DE VITAMINA C, QUE ADEMÁS DERROTA ANEMIAS.

De sabor agradable, la característica principal de la acerola, es que posee la mayor concentración de vitamina C conocida en el mundo, entre los vegetales cultivables. Su contenido es mucho mayor que el de la naranja, el alimento fuente por excelencia conocido en nuestro país.
Por ejemplo, cien gramos de acerola, que ocupan aproximadamente el volumen de una taza de té, aportan unos 1700 miligramos de vitamina C, valor que se cubriría con tres kilos y medio de naranjas.
Originaria de Centroamérica, la acerola es popularmente denominada la “cherry de las Antillas” o la “cereza del Caribe”.
Recientemente conocida en la Argentina, crece en climas cálidos y húmedos, y es una planta arbustiva mediana, con denso follaje y tronco retorcido.
Los frutos son colorados o escarlata, con tres semillas pequeñas, cada una de ellas encapsulada en un carozo prominente y rugoso.

Múltiples usos

Las investigaciones sobre este fruto indican que la pulpa se utiliza en la preparación de bebidas, jugos, helados, licores, dulces, salsas dulces, productos farmacéuticos, cosméticos y tinturas.
La fruta fresca y el jugo, poseen importantes propiedades nutritivas, antianémicas, antioxidantes, antiinflamatorias, fungicidas, astringentes y diuréticas.
Resultan, además, aliadas para diluir los efectos del cansancio y el estrés, y refuerzan la resistencia frente a gripes, resfríos e infecciones.
Pueden prevenir y combatir anemias, problemas de hígado, colesterol elevado, reuma, tuberculosis, y fortalecer el organismo en períodos de convalecencia.
Recientes estudios señalan que es capaz de potenciar los efectos anticolesterol de dos alimentos clave para el tratamiento de esa enfermedad: la soja y la alfalfa.

Fuente vitamínica

La vitamina C cumple en el organismo un rol clave, con múltiples facetas. Su poderosa acción se manifiesta en primer lugar en el sistema inmunológico: mejora las defensas y aumenta la resistencia contra resfríos, gripes e infecciones, entre otras enfermedades.
Sus virtudes antioxidantes retardan los procesos de envejecimiento. En efecto, la vitamina C previene la formación de las sustancias nocivas llamadas radicales libres, que son las responsables del deterioro celular.
Asimismo, colabora para regenerar las reservas de otras vitaminas antioxidantes, como la E, y estimula a las enzimas que intervienen en la tarea anti age. Se la considera antianémica, dado que es una aliada para mejorar la absorción del hierro contenido en los alimentos, especialmente del que proviene de alimentos vegetales, frutas y hortalizas. Forma glóbulos rojos, encargados de oxigenar los tejidos de todo el cuerpo.
Ayuda también a reponer el hierro que pierden las mujeres durante el período menstrual. Acelera los mecanismos de la coagulación sanguínea, por lo cual es importante en la cicatrización de heridas y en procesos post operatorios.
Con ella también se previenen las enfermedades cardiovasculares, ya que las paredes de las arterias y las venas ganan elasticidad.

Necesaria, día a día

Determinadas situaciones del ciclo vital requieren especiales cantidades de vitamina C: la niñez, el embarazo, la lactancia, la mujer en edad fértil, períodos de gran desgaste físico, la tercera edad.
Del mismo modo que otras vitaminas solubles en agua, la vitamina C es inestable, es decir que no puede acumularse en el organismo y se elimina con facilidad a través de la orina. Además, ciertos medicamentos y hábitos de la vida de hoy son sus enemigos: el uso de anticonceptivos, estrógenos, corticoides, antibióticos y hasta aspirina, el sedentarismo, el estrés, el alcohol y el fumar disminuyen los niveles de vitamina C en sangre.

Es una fruta jugosa, ácida, colorada por fuera, carnosa y anaranjada por dentro, y su tamaño es, en promedio, de unos 6 centímetros de diámetro


El modo ideal, entonces, de mantener las cantidades necesarias de vitamina C es ingerirla a diario a través de los alimentos que la contienen en altos valores.
Estos alimentos son las frutas cítricas: naranja, pomelo, mandarina, limón, la frutilla, el kiwi, el melón, y vegetales como el ají, el tomate, los brotes de alfalfa, la espinaca, el hinojo, el berro, el repollo blanco y colorado, y el perejil, entre otros.
Es importante saber que deben consumirse crudos, ya que durante la cocción se pierden grandes cantidades de vitamina C, como sucede con el brócoli, el nabo, el coliflor, los repollitos de Bruselas, los espárragos y las habas, que después de cocinados ya no se consideran fuente de vitamina C.



Fuente: Salud Integral